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Durante la
fase inicial de la fabricación de sombreros de fieltro se
prepara un primer bastido. Las pieles generalmente de conejo,
liebre y castor, se trabajan convenientemente en la máquina
sopladora, que mezcla los pelos; éstos pasan a la máquina
apelmazadora, donde, mediante chorros de agua caliente, se
peinan los pelos, y el fieltro no acabado, adquiere la típica
forma de campana.
Antes de recibir el tinte, el bastido de fieltro debe adquirir
la consistencia necesaria; esto se logra mediante las
operaciones de abatanado y alisado y el enfurtido. Después de
estas operaciones el bastido está en condiciones de recibir el
teñido y acabado. En el depósito de tinte el fieltro permanece
en ebullición en un baño del colorante adecuado durante cierto
tiempo.
El acabado de los sombreros de fieltro comprende de 60 a 70
operaciones que van desde el modelado hasta la fula, el
planchado, el toscado y el repaso final. Operaciones accesorias,
pero que siempre se realizan en una sección del taller de
sombrerería, son los últimos toques y el aditamento de
detalles ornamentales mediante los cuales el sombrero se adapta
a la línea señalada por la moda.
Para la fabricación del fieltro, se emplea generalmente, pelo
de conejo doméstico o salvaje, de liebre y de castor,
convenientemente seleccionado y mezclado en una máquina soplosa
(o sopladora). El pelo así mezclado, unido a veces con otras
fibras, se pesa para formar unidades (cada una de las cuales es
la cantidad suficiente para elaborar el fieltro de un sombrero);
después pasa a una máquina de apelmazar, que aspira el pelo y,
a través de un juego de tambores y aspas dotados de un
movimiento giratorio vertiginoso, lo proyecta sobre un cono metálico
con perforaciones muy finas, provisto de un aspirador, capaz de
mantener el pelo sólidamente unido al mismo cono. Distribuido
de una forma uniforme sobre el cono giratorio, se lanza contra
el pelo un chorro de agua caliente para peinarlo; la lámina así
obtenida, llamada Bastido, se introduce posteriormente en las máquinas
de abatanar y alisar, operaciones que dan al fieltro una primera
consistencia. Después de esta operación, el bastido pasa a las
máquinas de enfurtir que, en distintas fases, reducen el
fieltro, dispuesto ya para las operaciones siguientes de tinte y
acabado. A esta etapa de la elaboración sigue, por lo general,
el teñido del sombrero, mediante su ebullición en un baño de
colorante con mecanismos apropiados para que el color penetre
profundamente en el fieltro. Los sombreros teñidos pasan
sucesivamente al modelado, a la prensa, al planchado y al
acabado final, para recibir después solamente los últimos
toques y el adorno.
Otra materia
que se suele emplear para la fabricación del sombrero de
fieltro es la lana. Este material es más fácil de trabajar que
el pelo. Las operaciones para la fabricación del fieltro
a partir de la lana son casi análogas a las que se efectúan
con el pelo, pero es distinto el tratamiento de la materia
prima, ya que ha de pasar antes por un lavado, desengrasado y
cardado. |