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El sombrero

Empecemos por la definición, ¿qué es un sombrero? Según el diccionario, es una prenda para cubrir la cabeza, que consta de copa y ala.
Los sombreros se usan para protegerse del sol o del frío. Nos son meros objetos frívolos, decorativos o ridículos. El sombrero parece un artículo superfluo, pero a veces es imprescindible.
A lo largo de los siglos, la moda de los sombreros ha ido cambiando y evolucionando tanto en el estilo como en su fabricación.

En lo que respecta a la mujer, ha pasado desde los sombreros altos de la Edad Media, a los sombreros pequeños y planos de paja del siglo XII, pasando por las cofias adornadas con lazos y flores utilizados en el ámbito familiar en los siglos XVIII, y principios del XIX. Ya a finales del XIX las mujeres llevarán sombreros de ala ancha, decorados con flores, cintas e incluso pájaros. A principios del XX, la moda de los sombreros de señora pasaba por los sombreros ajustados y de ala pequeña o incluso sin ala (Cloches). Actualmente, ¿quién no ha oído hablar de las Pamelas?
Estos sombreros para mujer, hechos de paja y de fieltro, se adornaban normalmente con tejidos caros y con flores, collares, perlas, pieles, mariposas y plumas, siempre artificiales. Como anécdota, podemos afirmar que de 1880 a 1890, los sombreros decorados con plumas eran tan populares en Europa y en Estados Unidos, que se promulgó una ley para proteger a determinadas especies de pájaros.
En el siglo XIX las mujeres compraban los sombreros simples de paja y de fieltro, y ellas mismas los adornaban en función de la moda del momento.
En cuanto a la moda del sombrero de caballero, se ha pasado desde los capirotes y gorras (Edad Media), por los sombreros de cañón de chimenea (s.XVIII), a los sombreros de copa y bombines del XIX, llegando a tocarse con sombreros de paja ya a principios del siglo XX. Siendo los años 1920 a 1930, la época dorada del sombrero, ya que nadie salía a la calle sin él. Hasta pasados los años 1950, TODOS los hombres del mundo, se cubrían la cabeza.
La paja y el fieltro han sido los materiales más usados en la fabricación de sombreros. Al principio sólo usaban sombreros de paja los campesinos. Pero ya en el siglo XVII se comenzó a usar la paja en sombreros de verano para los miembros de la alta sociedad. Se hacían con paja italiana muy cara y elegante. Más tarde, se empezó a fabricar paja de imitación con papel, cartón, hierba y crines de caballo. El fieltro se usó durante siglos en los sombreros de caballero, en cambio hasta principios del siglo XIX, no se usó para las señoras.
Hoy en día, todo lo que cubra la cabeza está de moda. Ya sea un tocado para una ceremonia especial, un sombrero de fieltro, una boina, una gorra, un sombrero panamá, pasamontañas con orejeras, gorros de montaña, … La paradoja es que este arte popular lo vuelvan a poner de moda las grandes empresas de la alta costura como Hermés, Louis Vuitton, Chanel, Gaultier,…
Lo bonito de los sombreros es que enmarcan el rostro y dibujan las facciones de la cara con una gran maestría. Hace falta cierta sangre fría para ponerse cualquier tipo de tocado, fuera de las circunstancias y ceremonias tradicionales. Porque hay que aceptar, que debido a la falta de costumbre, los que nos ponemos cualquier artículo sobre nuestra cabeza, llamamos la atención. Ponerse un sombrero es llegar a lo más alto en lo que dominio de la imagen externa se refiere y captar en su esencia el valor de la transformación de uno mismo que tiene la moda.
Al velar el rostro y dibujar ángulos, el sombrero transforma las facciones de la cara y favorece tanto a las personas de cara ancha como a las de huesos bien definidos.

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