Introducción
En el número 25 de la Plaza Mayor de Madrid se encuentra una sombrerería cuya historia comenzó hace más de 130 años.
La Favorita fue fundada el 28 de septiembre de 1894 por Teodoro Enguita y continúa hoy atendida por la misma familia que inició el negocio. Desde su fundador hasta la incorporación de Ane en 2025, cinco generaciones han trabajado para mantener vivo un oficio basado en el conocimiento del producto, el asesoramiento personal y el respeto por la tradición sombrerera.
En más de un siglo de historia, La Favorita ha visto cambiar Madrid y el mundo. Ha atravesado la gripe de 1918, las consecuencias de dos guerras mundiales, la Guerra Civil, la posguerra y la pandemia de COVID-19. En cada uno de esos periodos, la continuidad de la tienda dependió del trabajo, el sacrificio y la capacidad de adaptación de quienes estaban al frente.
Que La Favorita siga abierta hoy en Plaza Mayor 25 no es simplemente una cuestión de antigüedad. Es el resultado del esfuerzo acumulado de cinco generaciones que supieron cuidar el negocio, adaptarse a cada época y mantener vivo el oficio sombrerero incluso en los momentos más difíciles.
Durante todo este tiempo han cambiado las modas, la ciudad, las costumbres y la forma de comprar.
El sombrero dejó de ser una prenda imprescindible en la vida cotidiana, aparecieron nuevos materiales y modelos, y la tienda física comenzó a convivir con Internet y el comercio electrónico.
Sin embargo, hay algo que ha permanecido: la voluntad de ayudar a cada cliente a encontrar el sombrero, la gorra o la boina que mejor se adapte a su estilo, sus necesidades y su manera de llevarlo.
La historia de La Favorita no es solamente la historia de una tienda. Es también la historia de una familia, de un comercio tradicional madrileño y de un conocimiento profesional transmitido de generación en generación.
Tabla de contenidos
1894: el nacimiento de La Favorita
La historia de La Favorita comienza con Teodoro Enguita.
Antes de abrir su propio establecimiento, Teodoro había trabajado en una sombrerería llamada Las Tres BBB, situada también en el número 25 de la Plaza Mayor.
Según la memoria transmitida dentro de la familia Enguita, Teodoro abrió La Favorita en un local contiguo al establecimiento en el que había trabajado. Así comenzó, el 28 de septiembre de 1894, la actividad continuada de la sombrerería.
Durante varias décadas, Las Tres BBB y La Favorita convivieron en dos locales diferentes dentro del mismo número 25 de la Plaza Mayor. Según la memoria familiar, esta convivencia se mantuvo hasta los años sesenta, cuando La Favorita terminó ocupando ambos espacios.
En aquella época, el sombrero era una parte habitual de la indumentaria. No se reservaba únicamente para ceremonias o acontecimientos especiales. Hombres y mujeres utilizaban sombreros, gorras y boinas en su vida cotidiana, tanto para protegerse como para completar su forma de vestir.
El trabajo del sombrerero requería conocer las distintas formas, materiales, medidas y maneras de colocar cada pieza. También exigía saber escuchar y observar para recomendar el modelo adecuado a cada persona.
Ese principio continúa siendo uno de los pilares de La Favorita.
El oficio del sombrerero no consiste solamente en vender un sombrero, sino en ayudar a cada persona a encontrar el que realmente le favorece y se adapta a sus necesidades.

Para comprender la antigüedad de una sombrerería no basta con conocer la fecha del local o de un negocio anterior. Lo verdaderamente relevante es el inicio real y continuado de su actividad como sombrerería.
La Favorita desarrolla esa actividad desde el 28 de septiembre de 1894 y la familia Enguita la considera la sombrerería en activo más antigua de Madrid.
Una sombrerería vinculada a la Plaza Mayor de Madrid
La Favorita permanece desde su fundación en el número 25 de la Plaza Mayor de Madrid.
La Plaza Mayor ha sido durante siglos uno de los principales espacios comerciales y sociales de la ciudad. Bajo sus soportales se instalaron numerosos comercios especializados, talleres y establecimientos relacionados con los oficios tradicionales.
En la zona centro de Madrid, los gremios se agrupaban en calles y plazas, siendo la Plaza Mayor el lugar de las sombrererías. Muchas calles del centro tienen su nombre por el gremio que las ocupaba: bordadores, hileras, cuchilleros, botoneras.
Desde este enclave, La Favorita ha sido testigo de profundas transformaciones urbanas, sociales y comerciales.

Por delante de su mostrador han pasado distintas generaciones de madrileños, visitantes y viajeros. La forma de vestir ha cambiado, el uso cotidiano del sombrero se ha transformado y han aparecido nuevas maneras de comprar.
Sin embargo, la tienda ha seguido cumpliendo una función muy parecida: orientar a cada cliente y ayudarle a reconocer qué pieza encaja mejor con él.
La segunda generación: continuidad y trabajo familiar
Tras Teodoro, la continuidad del establecimiento quedó en manos de su hijo, Maximino Enguita, ya que el primogénito Antonio, que era el que se iba a encargar de regentar el negocio familiar, falleció con la gripe de principios de siglo (1918).
Junto a él trabajó su mujer, María, y también participaron otros miembros de la familia.
Varias hermanas de Maximino se encargaban de coser y confeccionar gorras, una labor imprescindible en una época en la que una parte importante del producto todavía se elaboraba o terminaba de forma artesanal. Realizábamos muchas gorras a mano, sobre todo militares.
La historia de muchos comercios familiares no se ha construido únicamente detrás del mostrador. La selección de tejidos, la costura, la confección, los arreglos y el cuidado de las piezas exigían el trabajo coordinado de diferentes personas.
Durante esta segunda etapa se consolidaron tanto el negocio como el conocimiento que posteriormente recibirían las siguientes generaciones.
No existía un manual donde estuviera recogido todo lo que debía saber un sombrerero. El oficio se aprendía trabajando: observando, tocando los materiales, escuchando a quienes tenían más experiencia y atendiendo diariamente a clientes con necesidades muy distintas.


1959: la tercera generación entra en La Favorita
En 1959 se incorporaron al negocio Federico y Maximino, nietos del fundador.
Empezaron a trabajar siendo todavía muy jóvenes, con aproximadamente 15 y 14 años. Como había sucedido con la generación anterior, fueron aprendiendo el oficio dentro de la tienda y mediante la experiencia cotidiana.

Empezaron llevando encargos a sastres de la zona, y lo compatibilizaban con sus estudios.
Tenían que aprender a distinguir materiales, reconocer fabricantes, interpretar tallas y comprender cómo cambia el efecto de un sombrero dependiendo de la forma del rostro, la altura de la persona, su indumentaria o la manera de colocarlo. En definitiva, conocer «el oficio».
También descubrieron que dos clientes que aparentemente buscan el mismo producto pueden necesitar recomendaciones completamente diferentes.
Un sombrero no debe valorarse únicamente aislado en una estantería. Hay que observar cómo queda puesto, comprobar sus proporciones, revisar el ajuste y asegurarse de que la persona se siente cómoda llevándolo.
Esa forma de entender el asesoramiento sigue estando presente en La Favorita.

Che Guevara compra su famosa boina en La Favorita
El 13 de junio de 1959 tuvo lugar uno de los episodios más conocidos de la historia de La Favorita: Ernesto “Che” Guevara compró una boina en la tienda durante una estancia de 16 horas en Madrid.
Este episodio forma parte de las muchas historias que han pasado por el establecimiento durante más de un siglo.


María José y el papel de las mujeres en la historia de La Favorita
En 1980, María José se incorporó a La Favorita durante la etapa de la tercera generación.
Su llegada dio continuidad a una presencia femenina que había sido fundamental desde las primeras décadas del negocio. María y las hermanas de Maximino ya habían participado en el funcionamiento del establecimiento y en la confección de gorras.

A lo largo de la historia de La Favorita, las mujeres de la familia han trabajado en la atención al público, la organización del establecimiento, la confección, el conocimiento del producto y la relación con los clientes.
Su aportación no debe entenderse como una ayuda secundaria, sino como una parte esencial de la continuidad del negocio.
La historia visible detrás del mostrador y el trabajo menos visible realizado dentro y fuera de la tienda forman parte de un mismo legado familiar.
La cuarta generación y la llegada de Internet
En septiembre del año 2000 se incorporaron Marta y Federico, bisnietos del fundador.
Con ellos comenzó una nueva etapa en la que la experiencia de la tienda física empezó a convivir con las posibilidades del entorno digital.

En 2001, Federico creó la primera página web de La Favorita.
En aquel momento todavía era poco habitual que un comercio tradicional tuviera presencia propia en Internet. Aquella primera web fue creada utilizando Microsoft Word, con los medios disponibles en una etapa en la que desarrollar y publicar una página era muy diferente a como lo conocemos hoy.
Desde aquella primera presencia digital, La Favorita ha mantenido la misma dirección web y la misma cuenta de correo electrónico, un detalle que refleja la continuidad de la marca también en Internet.
Aquella iniciativa permitió empezar a mostrar el catálogo más allá de la Plaza Mayor y sentó las bases de la actual tienda online.
La incorporación de Internet no sustituyó el conocimiento aprendido dentro del establecimiento. El reto consistió en trasladar parte de ese asesoramiento al entorno digital mediante descripciones detalladas, información sobre materiales, guías de tallas, contenidos especializados y atención personal también a distancia.
La tecnología cambió la forma de llegar a los clientes, pero no la manera de asesorarlos.
En 2004 se incorporó Carlos, marido de Marta, sumándose al equipo de la cuarta generación.

2025: la llegada de la quinta generación
En septiembre de 2025 se incorporó Ane, representante de la quinta generación de la familia Enguita.
Su llegada abre un nuevo capítulo en una historia iniciada por Teodoro 131 años antes.
Cinco generaciones dentro de una misma empresa representan mucho más que una sucesión de nombres y apellidos.
Significan conservar una memoria profesional formada por miles de conversaciones, pruebas, elecciones, arreglos y recomendaciones. Significan también aprender de quienes estuvieron antes y asumir la responsabilidad de adaptar ese conocimiento a una nueva época. Ese es el gran legado que generación tras generación dejamos a los siguientes.
Teodoro abrió una sombrerería en una ciudad donde el sombrero formaba parte habitual de la vestimenta. Las generaciones posteriores vivieron la transformación del sombrero en un complemento de estilo, la aparición de nuevos tejidos, el crecimiento del turismo y la llegada del comercio electrónico.
La quinta generación se incorpora a una empresa que mantiene su establecimiento histórico en la Plaza Mayor, pero que también atiende y vende online.
El conocimiento transmitido durante cinco generaciones
La continuidad familiar no tendría sentido si se limitara únicamente a conservar abierto un establecimiento.
Lo verdaderamente importante es el conocimiento que se ha transmitido.
Aconsejar correctamente sobre un sombrero, una gorra o una boina requiere comprender numerosos aspectos:
- la forma y las proporciones de cada modelo;
- la diferencia entre los distintos materiales;
- el comportamiento de una pieza con el uso;
- la talla y el ajuste adecuados;
- la ocasión en la que se utilizará;
- la época del año;
- la fisonomía y el estilo personal;
- las preferencias y necesidades de quien lo llevará.
Uno de los primeros pasos es medir correctamente la talla de la cabeza, ya que un ajuste adecuado influye tanto en la comodidad como en la forma en la que queda cada modelo.
También conviene observar las proporciones y conocer qué tipo de gorra favorece según la forma del rostro, aunque la elección definitiva siempre debe respetar la comodidad y el estilo personal.
La experiencia también enseña a no imponer una elección.
El cometido del sombrerero no es convencer al cliente para que compre el modelo más caro o el que está de moda en ese momento. Su función es ayudarle a reconocer cuál se adapta mejor a sus necesidades y con cuál se siente verdaderamente cómodo.
Esta manera de trabajar explica por qué muchos clientes regresan a La Favorita y por qué diferentes generaciones de una misma familia han pasado también por su mostrador.
Tradición no significa quedarse inmóvil
Una empresa que permanece activa desde 1894 no puede haber seguido haciendo exactamente lo mismo durante más de un siglo.
La tradición de La Favorita no consiste en rechazar los cambios, sino en conservar aquello que continúa teniendo valor mientras se incorporan nuevas herramientas.
Los diseños tradicionales conviven actualmente con nuevas formas de llevarlos, colores de temporada y diferentes tendencias en gorras.
La tienda ha pasado de una época en la que todo el negocio se desarrollaba bajo los soportales de la Plaza Mayor a otra en la que una persona puede descubrir un producto, consultar sus características y comprarlo desde cualquier lugar.
Hoy conviven:
- el establecimiento físico de Plaza Mayor 25;
- la atención personal detrás del mostrador;
- la experiencia de cinco generaciones;
- la tienda online;
- las guías para elegir talla, forma y material;
- los contenidos especializados sobre sombreros, gorras y boinas;
- la atención al cliente mediante canales digitales.
La tecnología ha modificado la forma de llegar a los clientes. El objetivo, sin embargo, continúa siendo el mismo: ayudarles a encontrar la pieza adecuada.
La Favorita en la actualidad
Actualmente, La Favorita continúa en el lugar donde comenzó su historia: Plaza Mayor 25, Madrid.
En la tienda conviven modelos tradicionales con nuevas colecciones, materiales clásicos con tejidos técnicos y marcas históricas con propuestas adaptadas a las tendencias actuales.

Además de visitar el establecimiento, los clientes pueden consultar y adquirir el catálogo a través de la tienda online.
En nuestra tienda de la Plaza Mayor y en la web puedes encontrar una cuidada selección de sombreros para hombre y mujer, escogidos por su calidad, su diseño y su comodidad.
También disponemos de gorras de diferentes estilos y de una amplia colección de boinas, desde modelos tradicionales hasta propuestas adaptadas a las tendencias actuales.
Más de 130 años mirando hacia adelante
La historia de La Favorita está formada por quienes fundaron y continuaron el negocio, por quienes confeccionaron y cuidaron cada pieza, por quienes aprendieron el oficio detrás del mostrador y, también, por todos los clientes que han confiado en nosotros durante más de 130 años.
Desde Teodoro Enguita hasta la incorporación de Ane como quinta generación, cada etapa ha añadido un nuevo capítulo sin romper el vínculo con la anterior. Nunca hemos sustituido, hemos sumado.
Las formas de vestir han cambiado, el sombrero ha evolucionado y la manera de comprar ya no es la misma que en 1894. Sin embargo, el valor de un asesoramiento honesto, cercano y basado en la experiencia continúa plenamente vigente.
Hoy, en La Favorita, conviven el establecimiento histórico de Plaza Mayor 25, el conocimiento transmitido durante cinco generaciones y las posibilidades de la tienda online. Seguimos seleccionando sombreros, gorras y boinas con el mismo objetivo que ha guiado siempre a nuestra familia: ayudar a cada persona a encontrar una pieza con la que se sienta cómoda, favorecida y fiel a su propio estilo.
Conservar una tradición no significa permanecer inmóviles ni vivir anclados en el pasado. Significa conocer nuestros orígenes, cuidar lo que hemos aprendido y utilizarlo como base para avanzar.
La Favorita sigue mirando hacia el futuro desde el mismo lugar en el que comenzó su historia: la Plaza Mayor de Madrid.

La Favorita Casa Enguita - Sombrerería familiar desde 1894
Cinco generaciones dedicadas a seleccionar sombreros, gorras y boinas y a ayudar a cada cliente a encontrar el modelo más adecuado.
- Pl. Mayor, 25, Centro, 28012 Madrid
- Compra online y recibe asesoramiento personalizado

Preguntas frecuentes sobre la historia de La Favorita
¿Cuándo se fundó La Favorita?
La Favorita fue fundada el 28 de septiembre de 1894 por Teodoro Enguita.
¿Dónde está situada La Favorita?
La tienda física se encuentra en el número 25 de la Plaza Mayor de Madrid, donde desarrolla su actividad desde su fundación.
¿Quién fundó La Favorita?
El fundador de La Favorita fue Teodoro Enguita, que inició el negocio en 1894 después de haber trabajado en otra sombrerería situada en el mismo número de la Plaza Mayor (Las tres BBB)
¿Qué relación tuvo La Favorita con Las Tres BBB?
Teodoro Enguita trabajó anteriormente en Las Tres BBB. Según la memoria familiar, abrió La Favorita en un local contiguo y ambos establecimientos convivieron durante varias décadas dentro del número 25 de la Plaza Mayor.
¿Cuántas generaciones han trabajado en La Favorita?
En La Favorita han trabajado cinco generaciones de la familia Enguita. La quinta generación se incorporó en septiembre de 2025.
¿Cuándo se incorporó María José a La Favorita?
María José se incorporó a La Favorita en 1980, durante la etapa de la tercera generación.
¿Cuándo comenzó la cuarta generación?
Marta y Federico se incorporaron en septiembre del año 2000. Carlos se sumó posteriormente, en 2004.
¿Cuándo creó La Favorita su primera página web?
La primera web de La Favorita fue creada en 2001 por Federico, integrante de la cuarta generación. Desde entonces se han mantenido la misma dirección web y la misma cuenta de correo electrónico.
¿Cuándo se incorporó la quinta generación?
Ane se incorporó a La Favorita en septiembre de 2025, convirtiéndose en representante de la quinta generación familiar.
¿La Favorita tiene tienda online?
Sí. Además de su establecimiento físico en la Plaza Mayor de Madrid, La Favorita vende sombreros, gorras, boinas y complementos a través de su tienda online.
¿Es posible recibir asesoramiento antes de comprar?
Sí. El asesoramiento personal sigue siendo uno de los principales valores de La Favorita, tanto en la tienda física como mediante sus canales de atención a distancia (whatsapp, teléfono y correo electrónico)
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