La Plaza Mayor de Madrid y sus comercios centenarios: historia viva bajo los soportales

    Vista de la Plaza Mayor de Madrid con sus soportales históricos, en una imagen representativa de sus comercios centenarios

    La Plaza Mayor de Madrid es conocida por sus soportales, sus fachadas rojizas, la Casa de la Panadería y la estatua ecuestre de Felipe III. Pero su historia no puede entenderse únicamente desde la arquitectura.

    Mucho antes de convertirse en uno de los espacios monumentales más reconocibles de Madrid, la plaza fue también un lugar de mercado, intercambio y actividad comercial.

    Ese carácter sigue vivo hoy.

    Bajo sus soportales continúan restaurantes, tiendas y pequeños establecimientos que recuerdan que la Plaza Mayor no es únicamente un monumento que se contempla: es también un espacio en el que Madrid ha comprado, vendido, trabajado y convivido durante siglos.

    De la plaza del Arrabal a la Plaza Mayor

    Los orígenes de la actual Plaza Mayor se encuentran en la antigua plaza del Arrabal, situada fuera de las murallas medievales de Madrid.

    Su posición, próxima a los caminos de Toledo y Atocha, favoreció que se convirtiera en un importante punto de reunión de comerciantes y vendedores.

    Cuando Madrid se convirtió en capital de la Monarquía Hispánica, aquel espacio comercial fue adquiriendo una importancia creciente.

    En 1580, Felipe II encargó a Juan de Herrera su remodelación. La Casa de la Panadería comenzó a levantarse a finales del siglo XVI y, a partir de 1617, bajo el reinado de Felipe III, Juan Gómez de Mora desarrolló la configuración de la gran plaza que terminaría definiendo este espacio urbano.

    A lo largo de los siglos, la Plaza Mayor ha acogido mercados, celebraciones públicas, actos religiosos, fiestas, representaciones y todo tipo de acontecimientos.

    Pero el comercio nunca desapareció de sus soportales.

    Infografía cronológica sobre la evolución comercial de la Plaza Mayor de Madrid desde la plaza del Arrabal hasta la actualidad

    Una plaza construida alrededor del comercio

    La actividad comercial forma parte incluso de la toponimia del entorno.

    Uno de los accesos más conocidos, el Arco de Cuchilleros, debe su nombre a los artesanos que trabajaban en la calle situada junto a la plaza y abastecían de cuchillos al gremio de carniceros.

    La propia Casa de la Carnicería estaba vinculada originalmente al almacenamiento y venta de carne de la ciudad.

    Es fácil imaginar aquella Plaza Mayor llena de puestos, vendedores, artesanos y compradores.

    Con el paso del tiempo cambiaron los productos, las costumbres y las formas de vender, pero los bajos comerciales siguieron formando parte de la vida de la plaza.

    Hoy los restaurantes y cafés ocupan buena parte de sus soportales, aunque todavía permanecen establecimientos tradicionales, sombrererías y negocios relacionados con actividades históricamente muy vinculadas al centro de Madrid, como la filatelia y la numismática.

    ¿Qué es un comercio centenario de Madrid?

    Madrid conserva un patrimonio comercial excepcional.

    Desde 2006, el Ayuntamiento reconoce a establecimientos que han conseguido mantener durante más de cien años su identidad y actividad mediante el programa de Comercios Centenarios de Madrid.

    Los establecimientos reconocidos reciben una placa que puede verse en la vía pública junto a la entrada del comercio.

    Estas placas de bronce fueron diseñadas por Antonio Mingote y se han convertido en una pequeña señal urbana que invita a detenerse y mirar.

    Encontrarlas mientras se camina por el centro de Madrid es casi otra manera de recorrer la historia de la ciudad.

    Porque detrás de cada una existe algo difícil de conservar durante más de un siglo:

    • un oficio;
    • una especialización;
    • una clientela;
    • varias generaciones;
    • un establecimiento;
    • y, sobre todo, la capacidad de adaptarse sin perder completamente la identidad.
    Infografía sobre las características de los comercios centenarios de Madrid y su continuidad durante más de cien años

    La Favorita: sombrerería en Plaza Mayor, 25 desde 1894

    En el número 25 de la Plaza Mayor se encuentra La Favorita Casa Enguita.

    La sombrerería fue fundada en 1894 por Teodoro Enguita y continúa vinculada a la misma familia más de 130 años después. Turismo de Madrid incluye actualmente a La Favorita entre los establecimientos tradicionales y centenarios de la ciudad.

    Si quieres conocer cómo ha evolucionado el negocio desde sus orígenes hasta la actual quinta generación, puedes recorrer la historia de La Favorita desde 1894.

    Durante todo este tiempo han cambiado la moda, los materiales, los clientes y la propia manera de comprar.

    Los sombreros de uso cotidiano del siglo XIX convivieron después con nuevas formas, gorras, boinas y complementos. A la atención en el mostrador se sumaron primero el teléfono, después Internet y finalmente el comercio electrónico.

    Pero algunas cosas continúan teniendo mucho que ver con el oficio tradicional:

    aconsejar sobre una talla, explicar cómo debe ajustar un sombrero, distinguir materiales o ayudar a encontrar una forma que favorezca al cliente.

    Ese conocimiento acumulado es precisamente uno de los elementos que diferencian al pequeño comercio especializado.

    La Favorita: ayer y hoy

    Foto antigua de la fachada de La Favorita
    Fachada de La Favorita fundada en 1894 en el número 25 de la Plaza Mayor de Madrid
    Placa actual de comercio centenario en la entrada de la tienda

    Dos sombrererías históricas bajo los soportales

    La relación de la Plaza Mayor con el sombrero no se limita a un único establecimiento.

    En el número 30 se encuentra también Casa Yustas, otro conocido comercio tradicional especializado en sombrerería.

    Turismo de Madrid destaca precisamente a La Favorita, en el número 25, y Casa Yustas, en el 30, cuando describe el comercio tradicional que todavía permanece bajo los soportales de la Plaza Mayor.

    Más allá de fechas concretas o de la historia particular de cada negocio, la presencia de dos sombrererías históricas a pocos metros una de otra permite comprender hasta qué punto este tipo de comercio tuvo importancia en el Madrid de finales del siglo XIX y buena parte del XX.

    El sombrero era entonces una prenda habitual y las sombrererías formaban parte del paisaje comercial de la ciudad.

    La presencia de estos establecimientos también ayuda a entender el peso que tuvo este oficio en la ciudad. En nuestro artículo sobre la historia del oficio de sombrerero en Madrid repasamos cómo trabajaban los sombrereros y cómo evolucionó la profesión.

    Los Galayos: otra historia que también comienza en 1894

    La Plaza Mayor conserva también establecimientos centenarios relacionados con la hostelería.

    Uno de los más conocidos es Los Galayos, cuya historia comenzó en 1894 como Casa Rojo, nombre de su fundador Urbano Rojo.

    Más de un siglo después continúa funcionando junto a la Plaza Mayor y permanece ligado a una tradición gastronómica profundamente madrileña.

    Resulta llamativo que La Favorita y Casa Rojo —el futuro Los Galayos— iniciaran sus respectivas historias comerciales en el mismo año.

    Dos actividades completamente diferentes, sombrerería y restauración, que ilustran una misma realidad: muchos establecimientos del centro de Madrid nacieron como pequeños negocios familiares y algunos han logrado atravesar varias generaciones.

    Filatelia, numismática y otros comercios tradicionales

    Hay otra actividad que continúa identificándose especialmente con la Plaza Mayor: el coleccionismo.

    Las tiendas de filatelia y numismática forman parte desde hace décadas del paisaje de sus soportales y la plaza continúa siendo un punto de encuentro para aficionados a sellos y monedas.

    Turismo de Madrid destaca esta especialización comercial y recuerda que los domingos la plaza sigue reuniendo a aficionados al coleccionismo.

    Es una muestra más de cómo determinadas actividades comerciales pueden terminar formando parte de la identidad de un lugar.

    No es solo aquello que se vende.

    Es también quién lo vende, quién acude a comprarlo y todas las conversaciones y relaciones que se producen alrededor.

    Más que tiendas antiguas

    Definir un comercio centenario simplemente como una tienda que lleva abierta cien años se queda corto.

    Su verdadero valor está en la continuidad.

    Durante más de un siglo, estos establecimientos han vivido:

    • cambios de moneda;
    • guerras y crisis;
    • transformaciones urbanísticas;
    • nuevas formas de consumo;
    • grandes superficies comerciales;
    • tarjetas de crédito;
    • Internet;
    • comercio electrónico;
    • turismo internacional;
    • y cambios radicales en la manera de relacionarnos con las marcas.

    Sobrevivir a todo ello exige cambiar.

    Por eso resulta paradójico que los comercios históricos que mejor conservan su identidad sean, muchas veces, los que más veces han tenido que adaptarse.

    La tradición no significa permanecer inmóvil.

    Significa saber qué merece la pena conservar mientras todo lo demás cambia.

    La Plaza Mayor como centro comercial antes de los centros comerciales

    Hoy utilizamos expresiones como zona comercial, experiencia de compra o comercio de proximidad.

    Pero durante siglos lugares como la Plaza Mayor ya cumplían muchas de esas funciones.

    Aquí se concentraban vendedores especializados, talleres y servicios. El cliente podía recorrer los soportales, comparar, preguntar y encontrar establecimientos dedicados a actividades concretas.

    La diferencia es que cada negocio tenía un rostro detrás.

    Y todavía hoy, cuando alguien entra en uno de los comercios históricos que permanecen en la zona, es posible encontrar algo que resulta cada vez menos habitual:

    conocimiento especializado transmitido de generación en generación.

    Una forma diferente de recorrer la Plaza Mayor

    La próxima vez que visites la Plaza Mayor puedes hacer un pequeño ejercicio.

    Además de mirar las fachadas, la estatua de Felipe III o los frescos de la Casa de la Panadería, mira también hacia el suelo y hacia los escaparates.

    Busca las placas de los establecimientos centenarios.

    Observa los rótulos.

    Entra en alguno de los comercios.

    Y si quieres conocer personalmente uno de esos comercios históricos, puedes visitarnos en nuestra tienda de la Plaza Mayor de Madrid, en el número 25.

    Pregúntate cuántas personas habrán pasado por esa misma puerta durante más de cien años.

    Madrid conserva grandes monumentos, pero también existe otro patrimonio mucho más pequeño y cotidiano.

    Es el patrimonio de los negocios que abren cada mañana.

    Preguntas frecuentes sobre los comercios centenarios de la Plaza Mayor

    ¿Por qué la Plaza Mayor siempre ha estado vinculada al comercio?

    Su antecedente, la plaza del Arrabal, surgió en una zona situada junto a importantes vías de acceso a Madrid y se convirtió en un punto habitual de reunión de comerciantes. La actividad mercantil, por tanto, es anterior incluso a la configuración monumental de la actual Plaza Mayor.

    ¿Qué son las placas de Comercios Centenarios que se ven en Madrid?

    Son reconocimientos concedidos por el Ayuntamiento de Madrid a establecimientos que han mantenido durante más de cien años su identidad y actividad. Las placas de bronce fueron diseñadas por Antonio Mingote.

    ¿Hay todavía sombrererías históricas en la Plaza Mayor?

    Sí. En la Plaza Mayor continúan La Favorita, en el número 25, y Casa Yustas, en el número 30.

    ¿Desde cuándo está La Favorita en la Plaza Mayor?

    La Favorita fue fundada por Teodoro Enguita en 1894 y se encuentra en Plaza Mayor, 25.

    ¿Todavía existe comercio tradicional en la Plaza Mayor?

    Sí. Aunque la restauración tiene hoy una presencia muy importante, los soportales mantienen comercios tradicionales, sombrererías y establecimientos relacionados con la filatelia y la numismática.

    La historia también se conserva detrás de un mostrador

    La Plaza Mayor es uno de los grandes escenarios históricos de Madrid.

    Pero parte de su historia no está escrita únicamente en sus edificios.

    También está en sus negocios.

    Los comercios centenarios de Madrid conservan oficios, recuerdos, relaciones con los clientes y formas de entender el comercio que han sobrevivido a varias generaciones.

    En La Favorita tenemos el privilegio de contemplar cada día la Plaza Mayor desde el mismo número 25 en el que nuestra familia desarrolla su actividad sombrerera desde 1894.

    Y quizá esa sea una de las mejores formas de explicar qué representa un comercio centenario:

    un pequeño negocio que, después de más de un siglo, sigue levantando la persiana y formando parte de la vida de su ciudad.

    Y esa tradición continúa hoy tanto en nuestra tienda física como en nuestra selección de sombreros online, donde conviven modelos clásicos y actuales.

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